CALEIDOSCOPIO (PASEO DE NOVIA)
I
Si quitas el ojo de entre sus fierros,
como si fuera pértigo lo sacas fuera,
dirás que es corista la que desciende,
túrgida como un huevo no de este mundo.
II
Cierra la boca,
no digas nada que se parezca a un pensamiento,
sueña,
sueña despierto.
En sahumado táblex,
con selva a cuestas,
desde su veta,
tan sólo expresa que ves peldaños,
crujientes como bizcocho recién horneado,
para corista en forcejeo;
como si fueran manos,
brazos a horcajadas en abrazo a lata ambigua,
desvencijada,
a causa del descascaro + otras yerbas,
desconocidas;
como si fueran astillas incandescentes,
el paso de una niña apretujando,
nada tan simple;
flexuosas prendas,
inadecuadas para paseo en bicicleta,
hacia la luna.
Ay,
cuánto puede una loca idea,
con bebito ayer nacido,
parto del alma a punto de salirse en la piquera,
recalentada de un alambique,
danza macabra en la búsqueda de crear vida,
no importa cómo ni para qué.
He aquí madera,
dulce,
adolescente,
hueca por dentro,
hueca por fuera.
Fotografía en daguerrotipo
de corista que ya no canta.
Es artefacto,
que absorto desde su encordado mira,
mira hacia un timbre de voz cortado,
allí donde en el mástil de un violón se pisa,
nota emparentada con el silencio;
+ al centro del mundo,
la sanguinolenta ausencia
entre vagina y ano de badajo en su cencerro,
zumba un olor a podrido,
que rota,
circunda,
como un asteroide cautivo en el delantal de la tierra,
el tránsito desde lo incólume a lo dañado,
ya no habrá niños en este mundo.
A manotazos,
le han quitado el miserere con señalero,
¡cómo fulge aquel salmo contiguo al 49,
que hacia fiesta en tinieblas se escurre,
de penitencia!
Corista en rezago,
no se sabe porqué,
en rezago con atraso de figurines;
he aquí sedas zurcidas por arañuelas,
que de un lado a otro viajan,
viajan de y hacia donde
habita el espíritu de los muertos.
En el entorno tan sólo un eco de voces blancas,
blancas y negras,
nada de grises.
En este viaje hacia el pasado,
sin letras,
desmemoriado,
del silencio se escapa alguno que dijo,
como raspando,
punta en lengua contra encía:
era ella parte de un colegio sagrado,
mínima parte de coristas que se partieron,
(un sueño ajeno al sueño,
aquí evocado).
Cuan poco resta para lo humano:
cielo alagado que amenaza,
con 3 o 4 especies desconocidas;
tras vientecillo y ráfaga en caballete,
lamparilla 25 que oscila,
junto al tejado;
cuerda de péndulo a semejanza,
en reloj para ciegos,
sobre repisa de cadalso que amarillea,
cuenta regresiva en esbozo embrionario,
sesgado,
cortado a fierro sobre pupila de un “cabrerita” #,
estrangulado.
Como si fuera fotografía surrealista,
espejo en torno a cuello níveo,
de gasa,
tarima a tarima con pasamanos,
flojos,
despintados,
he aquí se reinstaura paseo de novia,
sin novio a la vista;
a semejanza de higos marchitos eran mejillas,
que de la higuera cuelgan,
formaldehido al tacto de baquelita;
graciosa cabellera para una tapia,
que resalta en un intra de muros huecos;
cresta de gallo y por debajo,
qui-qui-ri-qui apretado,
de corista que no sabe qui-qui-ri-quies.
III
Algo que fue,
ahora,
gato mohíno,
por allí camina en zancos el abandono.
No obstante,
se abre la función en ventanitas,
por todos lados:
palco,
paraíso,
tertulia alta,
catalejos,
en ronda de escenario que ronda su arqueado espejo,
en torno de níveo cuello que exuda,
desde sus grietas gotas granates;
ojazos la humedad tiene,
que te confunden.
En su sitio está todo,
la polvareda entre pliegues y guantes de cabritilla,
en las nalgas se pone el impertinente,
con renegrida manija de gutapercha.
Qué transparencia,
silueta con filete entre 2 mundos:
uno cegado,
otro que ve por todos lados,
pero es canasto,
no tiene brazos,
no tiene piernas y en el escroto membrana,
pura membrana.
Todo está en su sitio,
salvo la corista que ya no canta.
IV
Nada es armonioso en esta calle,
callejón de banquetas;
banquetas que han perdido parte de su pespunte,
rojo con cuadrilátero.
No importa cuánto sea la suma,
sea la resta,
aquí los objetos son traslucientes,
imprecisos,
el leve ondear del viento imperceptible,
con roce de hojuelas sobre hoja inexistente;
no importa lo que vacíes en este patio,
el futuro es viejo,
muy viejo;
se parece a furgón con espectro venido a menos,
cuarto de huéspedes
al cual se ha echado cerrojo afuera.
V
Es posible que llueva en las afueras,
que el agua entre por todos los orificios,
en correntada;
es posible que la corista
despeinando lagunas ensaye pasos,
(¡quién dijo miedo!),
hasta llegar al agua donde acuna el retrete,
un bisel que resta camino del laberinto;
es posible que empape,
su ojeteado jubón pegado al cuerpo,
las verdes calzas,
a pesar del cielo que está estrellado.
De esto no hay pruebas,
ni testigos siquiera,
tan sólo habladurías de poca monta.
VI
En ese sitio y hora tan apropiados,
alguno cree haber oído,
en medio del cañoneo y el aguacero,
fragor de un cuerpo,
cuando caía;
en trocitos partido,
caleidoscópico;
un par de espejos,
por dentro negro
inenarrable;
es posible que haya sido,
re temblor de cuerpo inanimado;
ensayo para ebrio en apariencia,
con fúlgido duende semi-opacado,
que desciende por los peldaños,
es compañía.
VII
Nada es gratuito en este mundo,
cuerpos que perecen,
formas que renacen en el huerto de la apariencia,
todo se vuelve retributivo;
en las afueras,
junto al arroyo,
donde se evoca rincón con bosque de granas del paraíso,
bajo el horcón,
en la imaginaria línea trazada por un alero,
en búcaro rojo se enturbia el agua,
clara y olorosa sobre la mesa;
moradas se han vuelto las costuras del mantelillo,
bordado a mano,
en el cual nadan,
peces y triángulos escalenos;
en cuyas arrugas eran estatuas
de mazapán las figuras;
cetrinas y harapientas,
conmemoran una batalla entre esos 2 mundos,
separados por listel en moldura cuyo perfil es tan sólo apariencia,
perpetuo cambio en los mares del cielo.
VIII
Zumba el viento por todos lados y la tormenta,
no disimula esta historia de acoso y derribo,
de mil maneras antes contada,
sobrentendida.
#Raúl Javiel Cabrera (1919-1992)-pintor uruguayo,
que se especializó en la pintura de niñas

mía dijo
Aquí me inclino,sueño y muero
pero para volver a nacer! Tremendo
así eres amigo poeta,tu poesía
crece con singular silueta,
y en su profunda lira
las mieses se hilan,
se liban y difunden,eres único!
♥♥♥besos♥♥♥
12 Agosto 2008 | 12:03 PM